15 may. 2012

Un gobierno que sólo gobierna para el 1%

oscar martínez

El PP gobierna (por poco tiempo) en el reino (por poco tiempo también) de España, gracias al apoyo únicamente del 30% del electorado, un apoyo que ha ido decreciendo a pesar del corto lapso que ha transcurrido desde las últimas elecciones generales.

El 70% restante ni siquiera les votamos.

Pero es que, además, incluso quienes votaron al PP -pensando ingenuamente que, con ello, se pondría fin a la crisis- han podido comprobar sobradamente cómo nada de lo que ha hecho este gobierno fue anunciado ni en su programa electoral, ni en los discursos de campaña de su candidato a la presidencia, Mariano Rajoy. Al contrario, la mayoría de las decisiones que ha tomado este gobierno, puestas en marcha a espaldas del parlamento a golpe de decreto-ley, han ido en la dirección contraria a lo prometido por los dirigentes del Partido Popular en la pasada campaña electoral.

Día a día se demuestra que este gobierno obedece a los dictados de la troika (BCE, Comisión Europea, FMI) y del capital financiero español e internacional, lo que se ha dado en llamar por el 15m el 1%, que controla en su propio beneficio la mayor parte de la riqueza mundial, riqueza producida con el esfuerzo de las trabajadoras, no de los millonarios.

El 99% restante tenemos serias razones para oponernos a este gobierno, por autoritario y antidemocrático, y por representar los intereses de una minoría parasitaria, que sólo busca incrementar su ya de por sí inmenso poder, en detrimento de la clase trabajadora y de las clases populares, incluyendo a los pequeños empresarios y trabajadores autónomos.

Acabamos de saber que la prima de riesgo de la deuda española ha alcanzado una cifra récord, superando los 480 puntos de diferencial respecto al bono alemán, lo que significa que un rescate del estado español por parte de la UE es una posibilidad muy a tener en cuenta y hasta algo inminente.

Pero nos engañaríamos a nosotras mismas si creyéramos, como quiere hacer la prensa al servicio del poder establecido, que dicho "rescate" sería en nuestro provecho, el del 99% de la sociedad. Dicho "rescate", en realidad, serviría para seguir pagando con dinero público a la banca privada los intereses de una deuda que ha sido contraída por el estado para intentar llenar (sin ningún éxito) el enorme agujero creado por la burbuja inmobiliaria y financiera de la que se han beneficiado bancos, empresas constructoras y grandes fortunas en tiempos de bonanza. Dicho "rescate" se daría a condición de que el gobierno español recortara y privatizara todavía más empresas y servicios públicos esenciales para el mantenimiento de nuestro, ya de por sí, magro estado de bienestar, lo cual redundaría en un empobrecimiento generalizado de la sociedad (ya está pasando, aún sin rescate). El caso de Grecia es un ejemplo más que significativo de cuál es el destino que nos aguarda si no nos oponemos con todas nuestras fuerzas a tal decisión.

Por tanto, este gobierno miente cuando dice que gobierna "para todos los españoles", este gobierno miente cuando dice que "no tiene más remedio que recortar y privatizar" servicios sociales básicos como son la sanidad y la educación, este gobierno miente cuando dice que nosotras, el 99%, no tenemos alternativas y nos envía a la policía a machacarnos con sus porras y a meternos en sus cárceles, con el fin de aterrorizarnos e impedir que defendamos nuestros intereses, que son unos intereses radicalmente opuestos a los del 1% de la sociedad, que son los intereses del demos, los intereses del pueblo trabajador.

Por tanto, está cada vez más claro que "no somos mercancía en manos de políticos y banqueros", que depende de nuestro esfuerzo, de nuestro espíritu de colaboración, de nuestras ganas de luchar por lo que es nuestro, de nuestra inteligencia colectiva, que no se salgan con la suya, porque ya no valen componendas, porque el 1% lo quiere todo, no está dispuesto a ceder en nada, quieren cambiar el mundo -como nosotras-, pero para peor, para mucho peor, haciéndonos retroceder, ya no décadas, sino siglos, en relación a lo ganado.

Somos hijas, nietas de un pasado de luchas a muerte por unos derechos que ahora están destruyendo ante nuestros ojos, gracias a que han sabido aprovechar una "crisis" que ellos mismos crearon por su inmensa codicia e irresponsabilidad, para infligirnos una derrota sin precedentes a la que nos descuidemos. ¿Dejaremos que nos arrebaten lo poco que teníamos, dejaremos que nos impidan controlar nuestras vidas, renunciaremos así como así a nuestro futuro como seres humanos que aspiran a tener una vida digna y buena, por dejar de luchar? ¿Caeremos en la apatía, la indiferencia, la resignación propias del esclavo que ha perdido todo amor a la vida, a la libertad, y que ha renunciado a la felicidad que dar el estar vivo y compartir la vida con los demás?

No y mil veces no. Si luchas puedes perder (nada es seguro en esta vida) pero si no luchas, date por perdido.

Por eso, yo os pido que nos unamos todas, que trabajemos juntas por llevar a la práctica un plan de rescate ciudadano, que luchemos sin miedo a lo que pueda ocurrir, porque el futuro no está escrito. Porque nada se gana sin lucha, porque la libertad, la igualdad y la fraternidad no son meras palabras de un viejo chiflado y nostálgico, sino que han vuelto a adquirir sentido en las plazas, en los barrios, en las asambleas, en los grupos de trabajo, en las redes sociales y en la poderosa mente colmena que estamos creando entre todas, y ello nos hará imparables y el 1% lo sabe.

Ya lo veréis.

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo contigo. Quien no hace nada frente a una injusticia, está cometiendo esa misma injusticia. ¿Qué se puede hacer? Depende de la situación en que se encuentre cada uno, pero se pueden hacer miles de cosas.

    Me gusta el último párrafo.Al mismo tiempo me gustan muchas de las cosas del movimiento del decrecimiento, animo a emprender empresas sociales (me parecen muy adecuadas las cooperativas), redes del tipo bancos de tiempo, etc.

    Un saludo

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